
De amigos y amores hay una jungla. Animales adorables casi todos, algunos odiosos y destestables, excepciones, claro. De amigas se estilan la compañía y el humor, pero si el espécimen sale defectuoso puede que se convierta en ene-amiga, que significa tan amiga que lo compartes todo. Con o sin consentimiento: la idea es ver quién gana, o más aún; quién compite mejor. Porque después de todo es la selva. También están los amores que de amor no tienen nada. Especimenes masculinos, en este caso, que han evolucionado hacia la femeneidad: difíciles de cazar, fáciles de acosar, pero de concreto nada. Hombres lindos, pero aburridos, porque no aceptan ser a pretty piece of flesh, rol que históricamente tuvimos nosotras, pero que asignado a ellos, les parece mal. De amigos y amores hay una jungla. A esos ejemplos de humanidad molesta y desagradable, yo los dejo en veda, porque soy lo suficientemente ególatra, narcisista, soberbia y nihilista como para escribir eso. Al menos lo reconozco, supongo que eso me da algo de mérito.
Los odié, me cargaron, y esta entrada no puede ser más que su título.
2 comments:
jajajaja
esta mui buena esta entrada
hay algo historico que me hace pensar que eris una periodista seca, capacitada para plantear problemas culturales en un puro parrafo,,,,i claro,,,,la insipiracion, no podria ser mas que un problema encantadoramente detestable: los hombres
jajajaja
esta mui buena esta entrada
hay algo historico que me hace pensar que eris una periodista seca, capacitada para plantear problemas culturales en un puro parrafo,,,,i claro,,,,la insipiracion, no podria ser mas que un problema encantadoramente detestable: los hombres
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